lunes, 4 de mayo de 2015

Cultura digital en la sociedad actual: caminando más allá de ser usuario digital.

Que cada vez más gente usa herramientas digitales en su vida diaria es algo incuestionable. En este sentido, más allá de los ordenadores o de incluso la red, la revolución ha venido por la implantación en nuestras vidas de dispositivos móviles, ya sean tablets o smartphones. El hecho de la inmediatez y posibilidades de comunicación que nos ofrecen dichos dispositivos, evidentemente a través del uso de la red, ha convencido y convence cada día a más y más usuarios. Y digo bien, usuarios que emplean las redes sociales, herramientas de comunicación tales como whatsapp o herramientas de compra por internet sin plantearse el funcionamiento de las mismas o lo que supone el hecho de participar en dichos medios o usar las citadas applicaciones o herramientas.

Es por todo lo anterior que creo conveniente establecer una diferenciación entre usuario digital y persona con cultura digital.


Gran parte de los nuevos usuarios digitales e incluso aquellos encasillados en la para mi errónea catalogación de nativos digitales, son grandes consumidores de aplicaciones, productos, webs, etc. que vienen a llenar espacios de su tiempo, tanto profesional, como de ocio. La pregunta es ¿el uso de esta tecnología se hace de forma consciente e intentando dar respuesta a exigencias de nuestra vida o desempeño académico, profesional o personal? o, por el contrario ¿son esas herramientas, aplicaciones, etc. las que han creado la necesidad de su uso entre sus consumidores? Quizás las respuestas a estas dos preguntas nos permitan reflexionar sobre la que consideraría primera diferencia entre persona culta digital y aquella que simplemente es consumidora digital.

Profundizando en el tema, el primer síntoma de cultura digital es utilizar, buscar y explotar los medios que las TIC ponen a nuestro alcance para una mayor eficiencia profesional, académica y, sobre todo, personal. Es decir, realizar una búsqueda y reflexión consciente de que es lo que el mundo digital pone hoy a mi alcance y sacar partido, exprimir, aquello que me aporte y resuelva problemas de mi vida diaria. Por tanto, la cultura digital va más allá de consumir productos digitales, sino que se caracteriza por la búsqueda y exploración de aquellos que más se adecuen a mis posibilidades, necesidades e intereses. Por ejemplo, cuestionarse si tengo perfil en twitter por ser algo actual o si lo tengo por ser un medio a través del cual recibo información valiosa, puedo compartir ideas, experiencias, etc.

En segundo término, considero oportuno introducir el concepto de producción y colaboración. La persona culta digital, como ya hemos dicho anteriormente, va más allá del consumo de productos digitales. Además de plantearse la utilidad de unos u otros productos, busca un uso seguro de los mismos y valora lo que supone compartir comentarios, ideas o producciones con el resto de usuarios del mundo digital. Es más, usa su competencia digital para la creación de productos que aplica a su vida profesional, académica o personal y comparte sus experiencias con otros usuarios que le puedan reportar retroalimentaciones constructivas e incluso y, considero que este es el último peldaño de lo que supone ser culto digital, construye de forma colaborativa, a través de los medios a las que pone a nuestro disposición la red, producciones que puede aplicar, primordialmente, a su ámbito académico o profesional.

En definitiva, la capacitación digital de la sociedad ha de caminar en este sentido, es decir, en el de tener ciudadanos que vayan más allá del consumo digital para convertirse en agentes que reflexionen acerca de las posibilidades que nos dan dichos medios, que busquen, analicen y adecuen aquellos que más utilidad pueden tener para resolver sus problemas/actividades diarias y que se preocupen por tener una participación activa y segura a través de la colaboración y/o contraste de ideas, producciones, etc. 

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