martes, 24 de enero de 2017

A contracorriente????

Hoy me acerco de nuevo a mi blog para reflexionar, o, más bien, desahogarme sobre un aspecto que últimamente está ocupando más tiempo del que debiera en mi quehacer profesional. Este aspecto no es otro que dar explicaciones y justificar el porqué de la metodología que uso con mi alumnado.

Nunca fui culo de buen asiento, sea por aburrimiento, por inconformismo o por una poderosa conciencia que no me deja en paz si no busco nuevas respuestas o nuevas soluciones ante problemáticas que me surgen en mi labor docente.


De un tiempo a esta parte me he animado a aplicar estrategias metodológicas tales como el Aprendizaje Basado en Proyectos, el Aprendizaje Cooperativo, la Gamificación o Flipped Cllasroom en el trabajo con mi alumnado. Los resultados están siendo maravillosos (véase www.vivanlosproyectos.blogspot.com o www.cienciasquintopalenciana.blogspot.com), pues las clases han pasado a ser apasionantes, los chicos y chicas están encantados y el profesor, en este caso yo, entregado a la causa y muy satisfecho con ella. 

Mi sensación es que el aprendizaje del alumnado crece de forma exponencial y que su motivación e inquietud hacia los contenidos que tratamos, sobre todo por la forma en que los tratamos, ha cambiado sustancialmente. 


No obstante, el camino no está siendo fácil, pues está plagado de resistencias, siendo las mayores las procedentes de parte del profesorado y de parte de las familias. 

Los principales inconvenientes, bajo mi subjtetivo y parcial punto de vista, que plantea el profesorado para apostar por estas vertientes metodológicas es, en primer lugar no creer que sea posible aplicarlo a sus áreas, lo que unido al hecho de prescindir del libro de texto como referente y guía de las clases y la, no menos difícil, coordinación con otros docentes suponen obstáculos considerables. Igualmente, y no menos importante, es el carácter academicista altamente arraigado en la cultura docente, donde el miedo a no dar todo el libro, o a saltarse contenidos, supone una gran barrera que sortear para dar el paso hacia planteamientos más activos para el alumnado.



Por parte de las familias, el miedo por el "más allá" hace que la aceptación de estas metodologías resulte complicada. En términos simples de entender: "esto del ABP está muy bien y a mi hijo le encanta, pero es que cuando vaya al instituto....., o cuando el año que viene no trabaje así......". Es decir, seguimos con la estructura vertical y academicista de la enseñanza. En infantil se exige que lean, ya que cuando lleguen a primaria...... En primaria, sobre todo en 3º ciclo, que se "empollen" los libros, ya que cuando lleguen a ESO....... En ESO y, sobre todo en Bachiller, que sean máquinas de memorizar, ya que cuando llegue la selectividad..... 

Siempre condicionados por el mañana, cuando en la vida real el mañana depende mucho de lo que hagas hoy, pero en términos educativos, la casa se empezó por el tejado ¿Cuándo preparamos a los niños y niñas para su vida actual, para su vida real, para los problemas de la vida?. Si siempre pensamos en el mañana, nos olvidamos del hoy y, el hoy y el ahora es lo único que tenemos seguro en la vida. 

No obstante, esas metodologías activas a las que nos referimos no sólo trabajan los contenidos a los que antes hacíamos referencia, sino que lo hacen de forma integrada, contextualizada, en conexión con los intereses del alumnado y potenciando la adquisición de competencias esenciales para la sociedad actual.

Si el alumnado está más motivado, viene a clase con ganas, dedica tiempo a investigar y crear, trabaja más y obtiene buenos resultados ¿Por qué encontramos tantas trabas en el camino los que estamos convencidos de su bonanza? ¿Por qué llegamos a ser catalogados de malos compañeros? ¿Por qué, incluso, se nos interpreta como amenazas? ¿Por qué tenemos que justicarnos y dar explicaciones constantemente? ¿Por qué si la legislación educativa apuesta por estas metodologías no hay mayor apoyo de la administración para su implantación?........


¿Qué pensáis vosotros?


6 comentarios:

  1. No he conocido aún a ningún(a) maestr@ de l@s considerad@s tradicionales cuestionando que l@s innovadores trabajéis menos. Al contrario sí. A centenares. A lo mejor eso tiene algo que ver.

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    1. Gracias por tu aportación. En algunos casos, no pocos, se produce una confrontación en la que parece que estamos compitiendo entre diferentes metodologías, cuando creo que lo mejor sería cooperar y buscar puntos de unión. Y, vaya por delante, no creo que se trate de trabajar más o menos, pues creo que la amplia mayoría del profesorado muestra gran esfuerzo y dedicación, independientemente del marco metodologico que sustente su práctica. Creo, siempre desde mi punto de vista, que el problema radica en el poco apoyo-supervisión por parte de la administración, en la escasa coordinación, en la gran inestabilidad de las plantillas, en la sensación de abandono que siente el profesorado por parte de las autoridades y en el humano miedo al cambio.

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  2. Pero también hablas de "zona de confort" y esa es una música que nos suena mucho porque ya la hemos oído infinidad de veces proveniente de padres/madres, compañer@s y, esencialmente, polític@s. Yo no percibo esa zona de confort tan negativamente (con matices, claro) porque también tiene mucho que ver con alcanzar madurez, con economizar esfuerzos vanos en muchas ocasiones. Tras casi tres lustros como maestra, he ido abandonando determinadas actividades que en su momento me parecieron fantásticas, pero cuya aplicación me supuso una gran cantidad de esfuerzo y ralos resultados. En ese sentido considero que alcanzar una zona de confort es deseable y para nada censurable.

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    1. Al contestarte creo que me he equivocado y lo he incluido como un comentario nuevo. Si te apetece, entra en el blog y verás mi respuesta. Un saludo.

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  3. De nuevo gracias por tu aportación. Estos debates me enriquecen bastante, pues me hacen ver diferentes puntos de vista y creencias. Personalmente, me encantaría que fueran más habituales en el día a día de nuestros claustros sin que eso supusiera una confrontación. Que sirvieran para establecer pautas comunes de actuación docente y donde todo el profesorado pudiera y debiera aportar sus puntos de vista.
    Respecto a lo que me comentas sobre la zona de confort, si entendemos por ella "un estado mental donde nos encontramos cómodos con nuestra vida actual, con nuestras aspiraciones cubiertas y sin presiones" (http://www.trabajo.com.mx/mobil/la_zona_de_confort.htm), estoy de acuerdo contigo. Creo que encontrarse en ese estado puede ayudar a dar lo mejor de cada uno y alcanzar un mayor "rendimiento" cualitativo (creo que no deberíamos nunca aplicar el término cuantitativo al ámbito educativo).
    No obstante, mi punto de vista es que la zona de confort es negativa, pues la asimilo a conformismo e inmovilidad, pero reitero, que es mi percepción subjetiva del asunto. Por eso hablo en dichos términos en mi entrada del blog. Mi creencia en torno a la citada zona de confort es más acorde con que "es aquella zona en la que nos encontramos seguros, en la que controlamos, nada se nos escapa y que conocemos completamente. Lo más seguro es que pienses que no tiene mucha lógica salir de tu zona de confort si estás tan cómodo en ella. Pero, al hacerlo, aceptamos eliminar obstáculos, disfrutar de nuevas experiencias y conocer personas nuevas." (http://bit.ly/1aSY6ua). Entiendo salir de la zona de confort como el hecho de enfrentarse a cosas nuevas al creer que nos pueden aportar alguna mejora, sea en el ámbito personal o profesional. En este sentido, por lo que me comentas, llevas 30 años saliendo de tu zona de confort (tal como yo la entiendo) al ir aplicando, por un lado, y abandonando, por otro, determinadas prácticas educativas. Eso, para mi, es lo deseable; moverse paulatinamente en busca de alcanzar mejorías.
    De nuevo, reitero mi agradecimiento por tus comentarios. Creo que estos debates son el único camino posible para encontrar puntos de unión y nexos pedagógicos para ayudar a nuestro alumnado, que al fin y al cabo, de eso se trata.

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  4. No tanto, no tanto. Un lustro son solo 5 años :)

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